En este blog aparecen algunas imágenes que encuentro por internet que,normalmente, son acompañadas del nombre de su creador. Sólo intento transmitir mi amor por el Arte, pero si alguien no quiere que aparezcan sus imágenes aquí sólo tiene que decírmelo e inmediatamente serán retiradas.

miércoles, 5 de abril de 2017

SENSACIONES XXXI

Anna Rose Bain

Amor desinteresado... Felicidad constante...
Problemas pequeños... Soluciones simples...
Días de lluvia... Risas aseguradas...
Ropa sucia... Juegos intensos...

Ver la vida con ojos de niño...

lunes, 27 de marzo de 2017

Escenarios de mi niñez: El Palacio de los Páez de Castillejo

He tenido la suerte de vivir todavía una época en la que el atontamiento generado por la ingesta de horas y horas de televisión y videojuegos eran mínimo o prácticamente inexistente, y en lugar de estar encerrados en casa vivíamos al límite nuestra infancia, eso sí, dentro del radio de acción de nuestras madres, que de vez en cuando se asomaban al balcón para ver si seguíamos por allí... Pero además, he tenido la gran suerte de tener unos padres interesados en pasar con mi hermano y conmigo el poco tiempo libre que tenían, los domingos básicamente porque, aunque ya no nos acordamos, hasta hace muy poquito el sábado era otro día laboral más para la mayor parte de los mortales... Mi padre, cámara al cuello, y mi madre, provista de pipas y agua para todos, nos montaban en el coche y nos llevaban a visitar todos esos sitios que hoy los turistas acaparan masivamente: la Mezquita, el Alcázar, Medina Azahara, el Castillo de Almodovar... son algunos de los escenarios de mi niñez... Junto a ellos los Museos, pocos pero con sustancia: el Taurino, Bellas Artes, el de Julio Romero de Torres y, mi preferido, el Museo Arqueológico.

Callejear por la judería y aparecer, sin saber muy bien cómo, en la plaza de Jerónimo Páez era para mí algo muy emocionante que no puedo expresar con palabras, ni quiero en realidad, pues son sensaciones y emociones que conservo egoistamente como tesoros insustituibles. La fabulosa portada del Palacio, que da nombre actualmente a la plaza, me llamaba poderosamente la atención; esas figuras desdibujadas por el tiempo, la grandiosidad del vano adintelado, los relieves que insinuaban figuras con interesantes significados...

MªAngeles Jordano Barbudo en un momento de su conferencia
Con el paso de los años aprendí a ponerle nombre al arquitecto que lo proyectó, a interpretar el programa iconografico que se intuye y, sobre todo, a valorarlo y disfrutarlo como se merece. Por eso, cuando por las redes sociales me enteré que Dª Mª Angeles Jordano Barbudo, una eminencia en arte medieval, había sido invitada por el Museo Arqueológico para dar una conferencia sobre este ejemplo único de portada renacentista, removí Roma con Santiago para poder asistir... incluso "engañé" a unos amigos para que me acompañaran.

Huelga decir que no defraudó en absoluto; Dª Mª Angeles Jordano nos ilustró acerca de la historia del edificio y de la familia que lo habitó, desde Martín Ruíz de la Cerca hasta Luis Páez de Castillejo, quién acometió la reforma humanista del edificio y la susodicha portada, obra de Hernán Ruíz II. Desconocemos cómo sería el vano de entrada al Palacio antes de la transformación renacentista, aunque por tradición morisca podemos intuir que sería un simple dintel, que sirvió de base para los nuevos aires que venían de Italia y que tan acertadamente plasmó el arquitecto cordobés... Es una pena que esas figuras que de pequeña me sorprendían tanto estén cada día más desdibujadas por el tiempo... y por el hombre

miércoles, 1 de febrero de 2017

El efecto Pigmalión o cómo influir en el destino

No se si conocéis el mito de Pigmalión, el rey de Chipre que buscaba casarse con la mujer perfecta y, viendo que no la encontraba, se dedicó a esculpir bellas esculturas hasta que se enamoró de una, Galatea, con la que se terminó casando después de que Afrodita le diera la vida... algo así como la historia de Pinocho, basada claramente en este mito de origen griego...
Pigmalión y Galatea (aprox. 1890)
Jean-Léon Gérôm

El enorme deseo de Pigmalión de sentir la calidez de una piel humana en la bella imagen que esculpió y de la que se enamoró, hizo que finalmente Afrodita se apiadara de él y transformara en carne y hueso a Galatea, o dicho de otro modo, la proyección del deseo de Pigmalión sobre el objeto inanimado, que era la escultura, posibilitó que el deseo se materializara...

En esta idea se fundamenta el denominado "efecto Pigmalión", de manera que la proyección de una idea sobre alguien puede llegar a modificar su conducta. ¿No os lo creéis? Sólo tenéis que pensar en vuestra propia experiencia y descubriréis que a lo largo de vuestra vida os han influido en muchas ocasiones, quizás más de las que queráis admitir. Quién no ha tenido ese profesor/a encantador/a que nos animaba en su asignatura y nos hacía sentir que podíamos con ella y con todo lo que se nos pusiera por delante.... O al contrario, ese "profesional" de la enseñanza que nos hizo sentir que no servíamos para nada, que las mates no eran lo nuestro, o el dibujo, o el inglés, o... Si a un niño le repetimos continuamente que algo no lo hace bien, que no sabe, que no se le da bien, al final no sabrá hacerlo, simplemente porque le hemos hecho creer que es así; si por el contrario le animamos y le inculcamos que puede hacer cualquier cosa que se proponga, estaremos influyendo positivamente en su autoestima y finalmente llevará a buen puerto todos sus proyectos.

El efecto Pigmalión tiene un gran poder, no lo subestimeis, y usadlo sobre todo con los más pequeños, pero también con los mayores, aquellos que hemos sufrido a malos profesores o simplemente a malas personas que disfrutaban de decirnos todo aquello que no podíamos o no sabíamos hacer... Os lo aseguro, podemos! (y no es ningún mensaje subliminal).



lunes, 9 de enero de 2017

BIENVENIDO 2017


Estudioso en meditación (1632)
Rembrandt

De vuelta a la normalidad no me resisto a llamar la atención sobre el hecho de que estas fiestas, por fin terminadas, no han aparecido ni por asomo en este blog... estaré madurando? Más bien no. No me he quejado de su falsedad, ni del despilfarro, ni de Papá Noel, pero no por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Sigo pidiéndole a los Reyes Magos dos cosas, que nunca me traen: el viaje a Egipto y algún que otro montoncito de tiempo...

Quizás el fallo no está en los Reyes, que los pobres ya tienen bastante con recorrerse todos los centros comerciales, buscando esos "regalos perfectos", que en su mayor parte serán devueltos o cambiados por otros más perfectos si cabe... Me empieza a dar la impresión de que hay cosas que no puedo dejar en manos de otros y mucho menos en las de personajes bíblicos...

Por eso creo que una hucha de metal, de esas que tienen representado un billete de quinientos euros, es mucho más fiable que escribirlo en una carta con destino a Oriente, al menos en el caso de mi ansiado viaje...

En lo que respecta al tiempo poco puedo hacer, pues mi manía de meterme en mil y una cosas no deja espacio para otras muchas que dejo aparcadas... mal asunto esto de tener tantas inquietudes y aficiones... Por ahora me conformo en sacar tiempo para estudiar lo suficiente para aprobar... en febrero veremos qué más se puede hacer...