En este blog aparecen algunas imágenes que encuentro por internet que,normalmente, son acompañadas del nombre de su creador. Sólo intento transmitir mi amor por el Arte, pero si alguien no quiere que aparezcan sus imágenes aquí sólo tiene que decírmelo e inmediatamente serán retiradas.

martes, 21 de junio de 2011

DE LAS COSAS QUE DUELEN...

Desgraciadamente para mí, mis estados de ánimo marcan la frecuencia de mis escritos y sobre todo el tema de los mismos; mi mejor vía de escape se ve reducida así de manera forzosa, precisamente cuando más falta me hace hacer uso de ella; pero como otras cosas en mi vida, lo asumo, lo acepto y me resigno, aunque hago algunos esfuerzos por cambiarlo y me atrevo a teclear unas letras a ver qué sale ...

Y aunque aparentemente no sea un tema agradable, encontrarme con esta obra de Munch me ha hecho reflexionar sobre el dolor, el espiritual por supuesto, porque mi experiencia acerca del dolor físico se reduce a alguna que otra caida de pequeña con su consecuente hematoma o al que experimentamos algunas mujeres con ese "regalo divino" que es la menstruación ... en fín, no quiero irme por los cerros de Úbeda ...

Edwar Munch (1863-1944) vivió como pocos el sufrimiento, pues desde niño conoció en el seno de su familia la agonía de una enfermedad (la tuberculosis) que se llevó tempranamente a su madre y a su hermana, marcando irónicamente una producción artística muy afortunada, que le han convertido en uno de los referentes de la pintura del siglo XX. La angustia, la soledad, el dolor en definitiva, se manifiestan continuamente en sus obras, mediante un lenguaje de trazos atormentados y colores inquietantes que convierten un lienzo, como el que ilustra estas líneas, en una fuente de sentimientos encontrados y perturbadores para el espectador.

Edwar Munch
"..." (1894)
En un primer vistazo a la imagen me pareció que eran un par de enamorados en un tierno abrazo ... nada más lejos! Ateniéndonos a sus dos títulos podremos sacar conclusiones: "Vampiro" y "Amor y dolor" ... Ese amoroso abrazo de un primer momento se tornó en el abrazo sangriento de la muerte encarnado (cómo no) en la figura de una mujer, que envuelve con sus brazos y su pelo toda la figura del hombre, el cual se agarra fuertemente a su cintura sucumbido por el placer del mismo dolor que le proporciona la femme fatale... real como la vida misma señores: la perversa fémina aprovechándose del indefenso varón ... Lecturas feministas aparte, el dolor que imaginamos que la "vampira" pueda proporcionarle debe ser mucho menor que el gozo que experimenta en su regazo, puesto que es una escena que transmite serenidad, incluso ternura, quizás sólo interrumpida por el simbolismo del rojo que tiñe la melena de la mujer.

En conclusión, de las cosas que duelen se han escrito ríos de tinta como suele decirse, seguramente porque en ellas encontramos cierto placer y deleite, y nos dejamos envolver por ese sentimiento que nos llena de contradicciones, con un si pero no, un te quiero pero te odio, un tormento y un éxtasis, un "muérdeme" aunque me duela ... El ser humano es así, masoquista por naturaleza. Las cosas que duelen nos gustan, porque nos hacen sentir vivos ...

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